El mes de septiembre de 2020 ha supuesto la vuelta a la rutina de muchas familias, después de muchos meses de estar en casa, sobretodo en el caso de los niños. Y todos esos meses de confinamiento y desescalada y hasta la “vuelta al cole” los que convivimos con perros hemos hecho que se sientan más acompañados y atendidos que nunca, pero…llegó el momento que el perro no se esperaba, volver a quedarse sólo en casa después de haberse acostumbrado a la casi constante compañía de alguien siempre en el hogar.

Y, cómo no, el hecho de tenerse que habituar a una situación que es peor que la anterior no es de agrado para nadie, y lo mismo ocurre con nuestros perros. Hemos de tener en cuenta que el perro es un animal de “manada”, lo que técnicamente diríamos gregario, que significa que vive y sobrevive gracias al grupo. Por tanto, aunque en algún momento hayamos logrado acostumbrar a nuestro perro a estar solo unas cuantas horas al día, cuando vuelven a tener esa interacción más presente con su familia, y más si es durante un período largo de tiempo, se acostumbran a una situación ideal para ellos, y, cuando estos momentos se acaban, les puede afectar y costar quedarse solos de nuevo en casa.

Y ¿cómo puede mostrarse ese sufrimiento del perro al quedarse solo de nuevo? Pues podría surgir la temida y popularmente conocida “ansiedad por separación”. En la actualidad, se habla realmente de trastornos relacionados con la separación y consiste en una serie de manifestaciones de ansiedad del perro cuando se queda solo, especialmente sin la interacción de sus humanos de referencia, su familia o alguien con quien se sienta a gusto. Este conjunto de conductas que puede mostrar el perro que sufre un trastorno relacionado con la separación incluye ladridos, destructividad, micción y defecación dentro de casa, entre otras. Recientemente se publicó un estudio de la Universidad de Lincoln, en Gran Bretaña, donde se analizaba el comportamiento de más de 2700 perros en relación con la ansiedad por separación.

Los investigadores proponen a la luz de los resultados obtenidos que la ansiedad por separación no debería considerarse un diagnóstico como tal, sino un síntoma de frustraciones subyacentes en el perro que, finalmente, provocan la ansiedad en el perro y que debemos pensar en las causas subyacentes de esta frustración y ansiedad. Y como causas podemos tener desde el aburrimiento hasta el miedo por ruidos o estímulos que nota el perro al quedarse solo. Eso sí, aunque haya diferentes causas y se combinen diferentes estados emocionales en el perro, hemos de recordar que siempre se desencadena todo por la partida de su familia y que, todo lo resultante, destrozos y demás, viene dado por su estado de ansiedad.

Ante este temido trastorno de la ansiedad por separación, lo primero es prevenir y, además de socializar bien a nuestro cachorro y acostumbrarlo progresivamente a quedarse solo, cada vez que volvamos a compartir mucho más tiempo con nuestro perro, conviene hacer una vuelta progresiva a las rutinas, buscando quien se pueda ocupar unas horas al día de él y permitiendo que se adapte poco a poco a esa situación de quedarse solo en casa, que, aunque sea conocida, sigue siendo desagradable para él. Y, por supuesto, si el problema surge y las conductas de ansiedad por separación aparecen y persisten, es conveniente consultar con un etólogo (especialista en comportamiento animal) para ayudar a que el perro pueda superar su frustración y ansiedad y la familia pueda volver tranquila a sus rutinas.

Dra. Paula Calvo
www.antrozoologia.com

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