Son muchísimos los perros que, en determinados momentos, se refugian en un lugar concreto de la casa cuando se siente inseguros. Ese lugar (un rincón, bajo una mesa, bajo una cama, etc.) se ha convertido en su último recurso cuando una situación concreta desborda su estabilidad emocional y acude a él para protegerse. La repetición de la conducta ha llegado a perpetuar el mismo modus operandi en cada situación de estrés no controlado.

El perro que se siente inseguro ante la exposición a ruídos (pirotecnia, tormentas, etc.) usa de forma muy frecuente este patrón de comportamiento. Uno de nuestros próximos posts lo dedicaremos al miedo del perro ante la exposición a determinados ruídos y trataremos de ayudar al binomio perro/guía en ese problema concreto.

El artículo de hoy, sin embargo, queremos dedicarlo a otro caso muy extendido en el mundo canino que tiene el mismo patrón en su conducta. Esconderse en un sitio concreto pudiendo, además, mostrar una conducta agresiva cuando nos acercamos a él.

Vamos a exponer, como ejemplo, una situación concreta que describa ese comportamiento. Un perro que coje algún objeto y se esconde en un lugar determinado, donde proyecta claramente una actitud posesiva con el mismo, e incluso agresiva, cuando tratamos de acercarnos y/o sacarlos de dicho espacio.

Lo primero que deberíamos analizar es qué conduce al perro a coger objetos no permitidos. Necesidad de morder (necesidad real que aparece normalmente en edad de cachorro y que puede perpetuarse), ansiedad (busca algo donde proyectar la misma), aburrimiento (toma algo para entrentenerse), etc. Sea cual sea el motivo, debe tratarse de forma específica para prevenir el estado que provoca ese comportamiento.

Lo que hoy queremos hacer, mediante este post, es hablar sobre la terapia complementaria que debemos hacer junto a la recomendada para combatir los estados emocionales del perro descritos anteriormente. Esta terapia complementaria es para desensibilizar al perro en ese lugar concreto donde se esconde y no permite que nadie se acerque.

Nunca debemos acercarnos al perro de frente y desafiándole a salir de allí. No podemos ayudarle presentándonos con una actitud amenazante, y ese actitud lo es con un perro reactivo. Aunque exista el convencimiento, generalizado y erróneo, sobre el perro que gruñe, enseña dientes e incluso muerde, diagnosticando a ese perro una actitud dominante; nadie (persona o animal) que se siente dominante ante otros tiene como último recurso esconderse en un lugar concreto. Así que, para empezar, vamos a dejar de colocar el cartel de dominante a cualquier actitud que demuestra agresividad en un perro, y a tratar de dejarnos influenciar menos por los programas televisivos caninos.

El perro que se esconde es porque se siente inseguro en ese instante, y lo que tenemos que hacer es que ese estado de inseguridad vaya desapareciendo poco a poco. Si has gritado, amenazado… o algo más, cuando el perro cogía algo no permitido debes terminar desde YA con esa conducta tuya, porque es la que ha creado la inseguridad del perro contigo. Pero, como decimos, tenemos también que desensibilizar al perro de ese lugar concreto. Para ello, podrán ayudarnos distintas técnicas como las que a continuación detallaremos.

Si que es importante que estos entrenamientos se hagan en los momentos en los que el perro no está usando ese sitio concreto como recurso a su estado emocional.

1. Sientate con él y busca la relajación del perro allí y contigo. Premia con comidas o caricias (el juguete suele excitar al perro más) cada muestra de relajación o confianza que el perro te demuestre. Es importante que él deje de verte en ese lugar concreto como una amenaza a su integridad.

2. Enseña a tu perro a traerte cosas desde ese lugar concreto .Cuando el perro tenga apetito muéstrale que tienes la comida que él quiere, ofrecele algún objeto para que lo coja en su boca y automáticamente le muestras la mano con comida diciéndole una instrucción para que suelte lo que tiene. Repite tantas veces como sea necesario hasta que el perro sepa que tras el comando verbal elegido, y suelte lo que tiene en la boca, tendrá una rica y sabrosa recompensa.

Una vez que sabe hacerlo perfectamente, tira el objeto a ese lugar donde él se esconde, e invítale (comando verbal) a salir recompensandole del mismo modo cuando te entregue el objeto. En la cabeza del perro comenzará a crearse una comportamiento contrario al que siempre había hecho. [… No entro aquí para llevar algún objeto que he cogido, porque incluso si me tiran ese objeto voy para sacarlo y entregarlo a mi guía].

Tratar problemas de inseguridad con un perro puede resultar un proceso largo, pero debe tratarse cuanto antes. No hacerlo puede desencandenar accidentes más graves. Paciencia, constancia y valorar cualquier avance, por pequeño que sea, tienen que acompañarte durante todo el proceso.

Sergio Roncero ‘Dog Training Academy’

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